Emociones; Pandemia y cuarentena

Ansiedad, miedo, enojo, bronca, tristeza, angustia, han sido y son emociones que comenzaron a tener mayor preponderancia en estos últimos tiempos. “Nada volverá a ser como era antes”, una nueva forma de vida ha venido para quedarse. Una nueva forma  de estar, actuar y pensar se vislumbra ante estos eventos ocurridos.  Si bien la pandemia, ha generado a nivel epidemiológico un cambio radical en el mundo, la cuarentena ha sido la estrategia “preventiva” elegida para atenuar el impacto de contagio. En consecuencia, estos eventos actuaron como desencadenantes en cada uno de nosotros. El impacto subjetivo generado, varía de una persona a otra. De esto, dependen una serie de factores en los cuales se encuentra esa persona (contexto) como, por ejemplo: (si trabaja o no, si vive solo o está en pareja, si convive con otros, si ha perdido un ser querido, si se ha mudado de ciudad, si comenzó un proyecto laboral, si esta enfermo, etc.).  Es decir, la cuarentena no trajo aparejada estas emociones, sino que cada una de ellas han estado con nosotros, de forma latente y lo que sí ha generado la cuarentena, fue encrudecer, develar, potenciar las mismas y dejar en descubierto cierta vulnerabilidad y desprotección de la persona, generando así un malestar intenso; el cual acarrea un sinfín de otros síntomas y su  cuestionamiento. Por lo tanto, las dificultades comienzan cuando estos síntomas se hacen cada más visibles y comienzan a limitar las actividades de la vida diaria. Es allí donde hay que poner el acento y en primer lugar, poder detectar que algo no está bien o que algo nos está pasando. Ésto sería la puerta principal para poder reconocer la falta y poder pedir ayuda. Es decir, “poder hacer algo con lo que nos pasa”. Hacernos cargo de nuestras emociones y poder comprometerse en el trabajo individual introspectivo, para poder trabajar lo que nos sucede. Tarea ésta nada sencilla, ya que implica una retracción y un trabajo de pensamiento que no todos están dispuestos a aceptar. Esta cuarenta nos ha traído el mayor trabajo de nuestros tiempos que es “lidiar con nosotros mismos”, encontrarnos con lo más profundo de cada uno; puede que despierte y genere muchos sentimientos y emociones nuevas, desconocidas y  por lo tanto hay que estar dispuestos a tener la permeabilidad de pensamiento para hacernos cargo de las elecciones y decisiones que hemos tomado durante nuestras vidas. Es un momento de crisis y como tal, uno puede salir fortalecido o no, esto va a depender de las herramientas simbólicas y los modos de afrontamientos que cada uno tiene.  Por lo tanto, es fundamental que las personas que se encuentran bajo tratamiento psicoterapéutico, continúen con el mismo, los que tengan la necesidad de comenzar que lo hagan y no posterguen la decisión y los que se encuentren bajo tratamiento farmacológico, puedan sostenerlo con sus controles correspondientes. Además es de suma importancia, poder sostener espacios que nos brinden cierto placer, como por ejemplo: practicar un deporte, concurrir a un gimnasio, desarrollar alguna disciplina, algún taller de arte, de escritura, de lectura, etc., espacios que nos brinden contención y la posibilidad de generar un vinculo con el otro.  En consecuencia, es fundamental contemplar a las personas en toda su complejidad, además del resguardo del contagio del virus, pero también es vital que se cuide nuestra salud mental, con estrategias pensadas para ello, no solo a nivel personal sino también a nivel sociedad, ya que esto es prioritario y fundamental por las consecuencias que esta pandemia va  a acarrear.

 

Ps. Soledad Moriconi

Mat. 4681