¿Cómo seguir en casa con nuestros hijos?

Las instituciones educativas a parte de educar, proporcionan un refugio seguro y un ámbito social para los alumnos.

Con las escuelas cerradas, los docentes hacen un esfuerzo adicional, utilizando diversas formas de comunicaciones tecnológicas.

Para aquellos niños con dificultades de aprendizaje, incluso leves, encontrar la motivación propia para trabajar de forma independiente frente a una computadora, celular, notebook, etc. (los que tienen esa posibilidad) es un gran desafío.

Dejando de lado el aprendizaje, la pérdida de la rutina diaria y el contacto con sus pares que la escuela les proporciona añade una capa significativa de dificultad para los niños.

Pero hay una realidad de la que poco se menciona en esta pandemia y no se puede dejar de lado, es la de aquellos niños que están más expuestos al peligro de ser víctimas de violencia (emocional y física) y abuso. La forma de violencia más común a la que se enfrentan tienen lugar en su propio hogar. ¿Qué pasa cuando estos niños no pueden salir de sus casas aunque sea un rato para salir a jugar a la calle, cuando se encuentran aislados de sus maestros y compañeros? ¿Cuándo el abusador se queda en casa las veinticuatro horas porque no puede salir a trabajar? Y ellos tienen q convivir con esa realidad.

Es fundamental que haya un movimiento social para erradicar la violencia y el abuso de niños.

Hay que buscar la forma de mitigar las consecuencias negativas  de la cuarentena en el hogar, debe ser una prioridad en estos momentos, sino pueden aparecer en los niños y adolescentes episodios depresivos y/o ansiosos y dificultades en el neuro desarrollo.

Ese encierro puede ir acompañado de un aumento del tiempo en pantallas y disminución de otras actividades más lúdicas, por lo tanto la tecnología debería ser solo una herramienta para no perder del todo los espacios de sociabilización y para poder estudiar e informarse. Los aparatos deben dejar de ser un anestésico emocional, para mantenerlos quietos y calmados. Ahí el mal uso de la tecnología seria de los padres.

Busquemos el lado positivo a toda esta situación. Estar en casa podría ser una ventaja para conocer el desarrollo de nuestros hijos.

 

¿Qué se les recomienda a los padres?

Que pasen más tiempo en calidad junto a sus hijos en casa, darles la oportunidad de hacer preguntas, que cuenten sus sentimientos frente a la pandemia y como los afecta.

Armar rutinas flexibles que ellos mismos puedan ir acomodándolas.

Es muy importante como familia acompañarlos para garantizar la continuidad pedagógica, ayudarlos a organizarse, con el tiempo, los espacios, con los más chiquitos estar cerca cuando estén haciendo la tarea, que estén en un lugar en lo posible tranquilo, sin ruidos ni distracciones, no resolviendo la tarea por ellos pero sí dándole pistas en algo que necesiten o ayudarlos a buscar alguna información.

Con los adolescentes, también acompañarlos para que puedan organizarse, que vean que tareas pueden ser prioridad, cuales son obligatorias y cuáles no tanto.

Tratar de no sostener el mismo horario de la escuela, tanto en niños como en adolescentes, ya que en estos tiempos tienen la posibilidad de empezar más tarde y sobre todo los adolescentes que son más noctámbulos.

Es esencial que haya momentos del día para jugar en familia, para compartir tareas de la casa que también son una fuente de aprendizaje, como por ejemplo cocinar es un buen momento para conversar, para aprender a medir, escribir la receta en un libro que ellos pueden diseñar; utilizar aquellos juegos de mesa que estaban guardados en un rincón de la casa; leer un cuento, compartir una película escolar y debatir sobre la misma, etc.

No se trata sólo de las tareas de la escuela, los aprendizajes empiezan siempre en casa y se van dando en el colegio y otros contextos.

“El aprendizaje es un proceso que se va adquiriendo con la práctica y para que los chicos quieran aprender necesitan probar, experimentar, intentar y vivenciar”…no sólo en el aula sino también en sus hogares. 

Natalia Dariozzi

Lic. En Psicopedagogía

Mat. 240